Ermita de San Cristóbal

El actual edificio es del s. XVIII pero hay referencias de reuniones de la Mesta denominadas «ligajos o apartaderos» en el próximo Pozo Colinas en el que ya se menciona esta ermita en el siglo XIV. Hay referencias de que la ermita de San Cristóbal ya acogía en 1.326 tanto a los caminantes como a los masoveros del entorno.

De nave única rectangular dividida en tres tramos con techumbre de madera a dos vertientes rematada con una minúscula cruz de forja en el vértice de la cabecera.

Tiene puerta y ventana con chambranas de madera en el lado de la epístola. Los muros son de mampostería encalada con refuerzos de sillería en las esquinas.

El retablo original de la ermita de san Cristóbal de estilo barroco tallado en madera noble posiblemente del s. XVIII y una talla del santo se encuentran en una capilla de la iglesia. Han sido restaurados recientemente.

En la ermita se ha instalado un retablo nuevo de bella factura con una talla de san Cristóbal que se conserva en la sacristía de la iglesia y se traslada a la ermita solo para las celebraciones.

Por el testamento del molinero Pedro Soriano se sabe que en 1486 se celebraba una procesión desde Bronchales a esta ermita el día de la festividad del santo.

En 1940 ya se hace referencia a que en esta ermita se decía una misa y, a continuación, se bendecían las caballerías y a sus dueños. Romería de San Cristóbal el segundo domingo de Julio donde tras una misa con el canto de los Gozos al santo, el Ayuntamiento ofrece una comida de hermandad.

Más recientemente, la fiesta de san Cristóbal se celebra el segundo domingo de julio, y donde antes acudían mulos ricamente enjaezados y carros profusamente adornados, hoy todos los «romeros» van en coche, que también se bendice al terminar la misa y como es costumbre que no debe perderse, se continúa con la tradición de almorzar o merendar al final del acto, antes de regresar cada cual a su hogar.

Tiempo atrás, de regreso y cerca ya del pueblo, los mozos emprendían una carrera con sus cabalgaduras no sabemos si para medir sus fuerzas o para optar a algún premio.